
Victoria’s Secret apuesta a que una generación criada en la positividad corporal en lugar de la heroína chic está lista para reclamar la famosa y ostentosa pasarela.
Los compradores jóvenes no parecen avergonzarse de su amor por el espectáculo, la ostentación y el glamour de la lencería, dice la directora ejecutiva Hillary Super. Ex directora ejecutiva de Anthropologie y Fenty, competidor de Savage X, se unió a la compañía en el otoño de 2024 después de varios intentos desafortunados de cambiar la narrativa que rodea a la alguna vez popular marca. Y aunque Victoria’s Secret abandonó anteriormente el desfile, Super lo ha retomado.
Los consumidores de la Generación Z que vieron la nueva versión del programa hoy no crecieron con el trauma de la imagen corporal de la década de 2000 como lo hicieron los millennials. Fue criada por una madre de la Generación X que intentaba no hablar de sus problemas corporales y quería que su hija fuera “fuerte y no le molestara todo el ruido”, señala Super. La Generación Z puede apreciar el placer de los ángeles de Victoria’s Secret sin necesariamente verlos como inspiradores o desafiantes.
Este cambio de actitud es fundamental para la estrategia de regreso de Victoria’s Secret liderada por Super, quien llama a la compañía “la mayor oportunidad de transformación en el comercio minorista”. En octubre de 2025, vio culminar un año de trabajo con el revivido desfile de moda de la marca en los Steiner Studios de Brooklyn. “Luces, cámara, ángeles”, apareció en la pantalla antes de que la habitación se oscureciera. El desfile abrió con la modelo Jasmine Tookes, etérea con alas doradas, acunando su vientre de embarazada de nueve meses, un cuerpo que nunca habría adornado la pasarela en los inicios de la marca.
La multitud amaba a los Ángeles de toda la vida como Adriana Lima, ahora en sus cuarenta y tantos años y madre de cinco hijos; las superestrellas de la próxima generación Bella y Gigi Hadid; modelos curvos como Ashley Graham y Precious Lee; y atletas como la estrella de la WNBA Angel Reese y la gimnasta olímpica Suni Lee.
Para Super, las alas, las lentejuelas y los tacones altos actualizados no son un retroceso en el progreso, sino una recalibración. “No creo que las mujeres hayamos dejado de querer sentirnos bellas, sexys o fuertes en nuestra propia piel”, dice. “Pero queremos definirlo. No queremos que nadie más lo defina por nosotros”.
Para obtener más información sobre cómo Super está transformando esta marca icónica, lea la historia completa aquí.
